El Elfo Engañoso

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El Elfo Engañoso

Mensaje  shakeshake el Mar Abr 08, 2008 10:58 pm

EL ELFO


Era un bonito día aquel. Martita se asomó por la ventana y contempló el jardín.
-¿Puedo salir, Nana? -le preguntó a la nana, que estaba sentada cociendo en la mesa del comedor.
-No, nena. Quédate aquí, mejor.
Martita volvió a asomarce a la ventana y a contemplar el bello paisaje del campo. ¿Qué era eso de que no la dejaran salir? ¡Casi ocho años tenía! Nada de escuchar a la nana, iba a irse.
Se levantó del sofá en el que estaba sentada.
-Voy a mi cuarto, Nana. -anunció.
-Te llamaré en veinte minutos para comer.
martita salió corriendo al corredor, pero en vez de dirigirce a las escaleras, se dirigió a la cocina y salió por la puerta de atrás sin hacer ruido.
"¿Adonde voy a ir?" se preguntó.
Comensó a mirar hacia todos lados buscando algún lugar en el que nunca hubiera estado, cuando visualizó el bosque que estaba al otro lado del alambrado.
"Eso está fuera de mi jardín" pensó, pero no tuvo miedo. ¿Qué podía pasarle?
Caminó y saltó el alambrado hacia el bosque.
Pero visto desde adentro no era tan bonito: ni pájaros, ni ardillas, ni conejos, ni liebres, ni flores, ni nada; solo árboles negros por doquier y un cartel que decía "No Pasar".
Pero no se fijó en él.
Avansó hacia el bosque decidida a encontrar algo divertido.
Caminó por horas y horas hasta que se tropezó con una rama. Desde el suelo volteó para arrojar la rama de la furia, pero entonces se dió cuenta que no había tropezado con ninguna rama: era un hongo rojo bastante grande.
Sorprendida, lo rodeó. "Jamás había visto un hongo tan grande" pensó.
Pero al observarlo mejor, vió que tenía algo que parecía una pequeña puerta de madera del otro lado del hongo.
Más sorprendida todavía, golpeó la pequeña puerta. Y si pro si todas esas sorpresas no habían terminado, un pequeño elfo salió de la puerta. Parecía un chico de su edad, pero del tamaño de una palma.
-¡Me alegra verte! -anunció el duende.
-¿Quién eres? -preguntó Martita sin repararce de la sorpresa.
-Ni nombre es Tomy. -contestó el duende -Y como eres la primera niña que toca a mi puerta, yo debo concederte tres deseos.
Martita pegó un salto de alegría: ¡Qué bien había hecho en ir a aquel bosque!
-¡Tres deseos! -repitió feliz -Ya ya sé que es lo primero que quiero.
-¿Qué cosa?
-¡Quiero tener quince años!
-Como gustes.
No había pasado un segundo, cuando Martita observó que ni Tomy ni la casa en forma de hongos estaba ahí.
Miró hacia ambos lados, y despúés notó que estaba más alta. Se contempló a sí misma: ¡había funcionado! ¡Era grande!
Corrió a toda velocidad hacia su casa´y saltó el alambrado. Pero entonces observó que la casa estaba muy distinta... había algunas cosas que ella no conocía, y ya no estaban sus juguetes en la galería.
-¡Martita! -le gritó su papá desde la puerta de la cocina.
Martita lo miró sorprendida: ¡¿ese era su papá?! ¡Estaba viejo y gordo!
-Martita, ve adentro.
Martita comprendió que por su deseo habían cambiado todos, pero no se preocupó: era mejor, para no tenerb que dar explicaciones.

Al día siguiente, cuando despertó, se levantó para mirarce al espejo y...
Martita pegó un grito atróz: ¡su cara estaba conpletamente deforme! ¡Totalmente distinto al día anterior, cuando se había convertido en una hermosa quinceañera! ¡Toda su cara estaba como hinchada y mutada, era un mounstro!
Se alejó del espejo con horror, cuando escuchó una risita que venía desde la ventana. Martita giró la cabeza y lo vio a Tomy, en su ventana, sentado y riéndoce.
-Hola, Martita. -sonrió Tomy -¿Disfrutas tu puvertad?
-¡¿Pero que has hecho?! ¡Solo mírame!
-Te explicaré: ya has pedido tu primer deseo, pero hasta que los hayas pedido todos cuando demores demaciado entre deseo y deseo, te pasará esto.
-¡Deverías haberme advertido!
-Lo siento, se me olvidó.
-¿Quiere decir que cuando pida un deseo esto se irá?
-Así es.
-Mejor. -Martita suspiró aliviada -Entonces deseo tener un unicornio.
-Así será. -Tomy hizo unos pasos de magia y desapareció.
Martita se llevó la mano a la cara: ¡Bien, ya estaba normal!
Entonces Martita escuchó un relinchido desde la ventana y se asomó a ver que era. ¡Increíble! ¡Era el unicornio más bonito del mundo! ¡Rosado y con largos cabellos rubios! Martita salió al jardín y se subió a su lomo, dispuesta a montarlo.
El unicornio la dejó montarce y cabalgaron largas horas por el prado, hasta que de repente comensó a ponerce tenso y lanzó a Martita por los aires.
Martita calló en el suelo asustada y contempló al unicornio, que se había transformado en un horrible mounstro rojo.
El mounstro se dirigió hacia ella galopando. Iba a atropellarla. Martita pegó un grito... pero el tiempo se detuvo.
Y Tomy apareció.
-Hola, Martita. ¿Ha vuelto a pasarte? Ya te dije que los deseos se arruinan si no te apuras a pedir el siguiente.
Martita lo miró enojada, pero ni dijo nada. Se quedó pensativa: ese iba a ser su último deseo, por lo que tenía que pensarlo bien.
-Deseo tener poderes mágicos. -dijo, contenta.
-Buena elección.
Tomy volvió a hacer sus pases de magia y desapareció. Entonces Martita se dio cuenta de que llevaba puesto un disfrás de Bruja. Con sus poderes volvió a convertir al mounstro en unicornio y siguieron galopando mientras Martita hacia magia y magia.
Pasaron unas horas, menos que entre los últimos dos deseos, cuando todo desapareció y Tomy volvió a presentarce.
-¿Disfrutas tus deseos, Martita?
-Mucho, pero... ¿qué haces tú aqui? Ya he pedido mis tres deseos.
-Exacto, Martita. Y llegó la hora de que tu me cobres a mí.
Entonces Martita sintió como todo se caía y vió la nueva escena que se presentaba ante sus ojos. ya no tenía quince años. Era Martita junto a la casa-hongo de Tomy... del tamaño de una palma.
-¿Qué ha pasado, Tomy? ¿Qué hacemos en tu casa?
-Muy simple Martita.
Y antes de terminar de decirlo, Tomy tomó el tamaño de un niño común, y sonriendo agregó:
-Hace tiempo yo fui un niño como tú, pero un duende me engañó para que yo tomara su lugar. Ahora yo te he engañado a tí, y a cambio de esos deseostú debes esperar a un niño ingenuo que caiga en tu trampa para poder volver a ser una niña... ¡ya yo volveré a mi vida! Aunque han pasado cincuenta años, creo que no todo ha cambiado mucho.
Y diciendo esto, se alejó saltando sonriente.

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Re: El Elfo Engañoso

Mensaje  marilu- el Mar Abr 08, 2008 10:59 pm

oh, no!! pobre Martita XD

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Re: El Elfo Engañoso

Mensaje  Susana Chimal el Vie Sep 15, 2017 8:50 am

¡Muy buen cuento! Aún a los que ya no somos niños pero nos pasamos de curiosos sí nos pone tu estate quieto. Jaja.
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Re: El Elfo Engañoso

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